El Ministerio de Economía enviará tras las elecciones una reforma tributaria que reducirá la presión fiscal, simplificará el sistema e incluirá cambios en Ganancias, IVA y regímenes promocionales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que una vez pasadas las elecciones legislativas el Poder Ejecutivo enviará al Congreso la reforma tributaria que el Gobierno viene anunciando como parte de la segunda etapa de su programa económico. Según explicó, la iniciativa tendrá tres ejes: reducción y simplificación de impuestos, cambios en el impuesto a las Ganancias e IVA y revisión de los regímenes especiales que hoy implican gasto tributario.
Caputo señaló que la idea oficial es pasar a “un esquema de menos impuestos y más simple”, que resulte favorable para la Nación, las provincias, el sector privado y los contribuyentes en general. Dentro de ese marco, ratificó que habrá una baja del impuesto a las Ganancias para personas humanas, medida que el Gobierno considera necesaria para recomponer el poder de compra.
Ganancias: suba del Mínimo No Imponible y de las deducciones
Los lineamientos que Economía dejó trascender sobre Ganancias apuntan a una reducción del impuesto a través del aumento del Mínimo No Imponible (MNI) y de las deducciones personales. Es decir, no se trata de un cambio de estructura, sino de elevar los pisos desde los cuales se empieza a tributar y actualizar montos que quedaron rezagados frente a la inflación.
Esto va en línea con lo que explicó el tributarista César Litvin, quien sostuvo que “la única baja posible y consistente en Ganancias es subir el MNI y las deducciones personales”, porque hoy muchos asalariados quedaron alcanzados por el impuesto simplemente por el efecto de la inflación. Con este ajuste, una parte de esos contribuyentes volvería a quedar afuera o pagaría menos.
Actualmente, luego de la actualización de julio por inflación semestral, los trabajadores solteros comienzan a tributar desde $2.624.000 y los casados con dos hijos desde $3.464.000. Con la reforma, esos pisos se elevarían.
Además, hay deducciones puntuales que quedaron muy bajas, como:
- servicio doméstico y alquiler de vivienda: alrededor de $326.000;
- intereses de créditos hipotecarios: $16.000.
En Economía y en el ámbito profesional consideran que hay margen para subir esos topes para que la deducción tenga impacto real.
Vuelta al esquema tradicional y Ley 27.743
Con la Ley 27.743 (capítulo fiscal) se desarmó el régimen cedular que había impulsado Sergio Massa –que ataba el inicio del pago de Ganancias a 15 SMVM– y se volvió al sistema tradicional de liquidación, con categorías y deducciones.
La reforma que ahora prepara el Gobierno no cambia esa vuelta al esquema general, sino que lo mejora con montos más altos.
Un punto a tener en cuenta es que cualquier baja en Ganancias implica menos recaudación nacional y menor coparticipación para las provincias. El antecedente es la promesa que Massa les hizo a los gobernadores de compensar esa merma con el impuesto a los combustibles; habrá que ver qué compensación propone ahora el Ejecutivo para sostener la negociación política en el Congreso.
Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) y “plan colchón”
En paralelo, el Gobierno ya puso en marcha –vía ARCA– el Régimen Simplificado de Ganancias (RSG), previsto en la llamada Ley de Inocencia Fiscal. Según datos oficiales, ya hay más de 13.400 contribuyentes adheridos.
Este régimen tiene un objetivo concreto: quien se adhiera queda exceptuado de informar su patrimonio para los períodos iniciados a partir del 1 de enero de 2025, siempre que sus ingresos sean de fuente argentina. Es, en los hechos, un puente para que contribuyentes que tienen activos no declarados (“dinero en el colchón”) puedan blanquearlos con mayor seguridad jurídica.
Hoy el esquema está vigente por decreto, pero los especialistas –entre ellos Litvin– señalan que la aprobación de la ley es necesaria para:
- permitir la adhesión de contribuyentes con renta o patrimonio en el exterior, y
- dar certeza jurídica a quienes decidan exteriorizar fondos.
IVA: propuesta de “IVA dividido”
Otro punto que Economía tiene en carpeta es el del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Caputo ya había anticipado, frente a la propuesta de un “Súper IVA” impulsada por Osvaldo Giordano, que la idea del Gobierno es dividir el IVA entre un tramo nacional y otro provincial.
Según explicó, el objetivo es generar competencia impositiva entre provincias: el Gobierno nacional se quedaría con 9 puntos del 21% y el resto se distribuiría con o entre las jurisdicciones.
Si bien en el Ministerio de Economía evitaron dar más detalles, la iniciativa sigue “arriba de la mesa” como parte del paquete tributario.
Revisión de regímenes promocionales
La reforma también incluiría una revisión de los regímenes tributarios especiales y promocionales. La subsecretaria de Ingresos Públicos, Claudia Balestrini, planteó que cada beneficio impositivo implica un gasto tributario y, por lo tanto, debe estar vinculado a una política pública concreta y a una necesidad económica identificada.
La idea es ordenar, unificar o directamente eliminar aquellos regímenes que no cumplan con esos criterios o que se hayan vuelto obsoletos. Además, se mencionó la necesidad de actualizar los quebrantos, un punto técnico que ya se le había acercado al secretario de Hacienda, Carlos Guberman.